sábado, 16 de agosto de 2008

Wall-E: una nueva maravilla

Lo han vuelto a hacer. Los creadores de la compañía Pixar, esa productora de cine de animación que en vez de ser devorada por el gigante se hizo con su control, nos han vuelto a dar un personaje que se unirá a la ya larga lista de iconos infantiles que han creado en poco más de una década. Durante muchos años, la factoría Disney ha llenado de ilusión a grandes y pequeños, contándonos historias que han llenado nuestros corazones desde niños... ahora, nuestro hijos (o sobrinos, si todavía no los tienes) han sustituido a Mowgli, Baloo, La Cenicienta o Dumbo por los personajes que salen de la magia de Pixar: Nemo, Rayo McQueen, Buzz Lightyear y Woody... y a esa ya extensa lista de nuevos personajes emblemáticos se les unirá, sin duda, su más reciente aportación: un robot pequeño y simpático, con muchas similitudes físicas a aquel mítico Número 5 (Cortocircuito) pero con un corazón más próximo a E.T. Su nombre, Wall-E.

La película nos presenta a nuestro protagonista en medio de un planeta Tierra que los humanos hemos terminado por hacer un lugar insostenible para la vida con nuestro desmedido crecimiento en residuos, en un futuro no necesariamente demasiado lejano. Hace años que los humanos abandonamos la Tierra dejando todo un batallón de robots diseñados exclusivamente para limpiarla y volver a hacer habitable el planeta... pero el audaz proyecto ha fallado, y Wall-E es el último de su especie en funcionamiento. Pasa sus días apilando residuos y admirando objetos que puede que no significaran nada especial para nosotros, hasta que un día, sin previo aviso, todo su mundo, todas sus rutinas, van a cambiar a causa de una visita inesperada...

No voy a contaros más del argumento de la película, pues creo que es uno de esos títulos que todos debemos ver, no solo los niños. Es, sin duda, la gran virtud de los responsables de Pixar, crear cine de animación que cuida, y mucho, las historias que cuentan. No son películas de moraleja fácil o de contenidos vacios, sino que en todas ellas hay muchas lecturas interesantes que hacer y no ofrecen a nuestros pequeños un entretenimiento sin sentido, sino un buen rato de diversión al tiempo  que los educa sobre un sin fin de cuestiones de valor. Para los adultos, siempre hay también llamadas de atención que, disfrazadas de momentos cómicos o dramáticos, nos hacen ver los muchos errores que la humanidad comete consigo misma.

Técnicamente, Wall-E es uno de los mayores logros de la compañía, con dos partes muy diferenciadas en cuanto a la definición de la animación. Durante la primera parte del filme, lo que vemos en pantalla es de un realismo increíble, como si se hubiera puesto especial interés en que cada una de las imágenes de una Tierra desolada y llena de montañas de basura acumulada nos pareciera una imagen mucho más cercana y peligrosa. Es muy interesante recalcar el hecho de que casi en la primera media hora de película no hay diálogos, tan sólo imágenes que nos muestran la rutina del simpático protagonista. Los directores de la cinta, responsables en su día de "Buscando a Nemo" (toda una lección sobre la paternidad en muchos sentidos), cargan las tintas sobre estas secuencias para luego, en un segundo segmento del filme, crear un ambiente algo más "infantil", pero sin renunciar a una fotografía espectacular y a una planificación esquisita. A otros niveles, el filme está tan cuidado como suele acostumbrar la compañía que comanda John Lasseter: un sonido magnífico (a cargo en esta ocasión de Ben Burtt, mítico diseñador de sonido que creara los increíbles efectos sonoros de la serie de "La Guerra de las Galaxias"), una música más que ajustada a la película, a cargo de Thomas Newman, quien compusiera también el score (este término hace referencia, en inglés, a la partitura completa donde se muestran todos los instrumentos implicados en una composición musical, pero a nivel cinematográfico se usa para hacer mención a la música original de la película, creando así una diferenciación con "banda sonora", ya que éste definiría al conjunto del sonido de la película - música, diálogos y efectos -) de "Buscando a Nemo", etc.

Resumiendo, una película que nadie debería perderse. Sé que muchos piensan en las películas de animación como productos para niños o contenedores de diálogos que tan sólo buscan la risa fácil del espectador  (algo en lo que se ha convertido por desgracia la serie de Shrek), pero hay muchos cineastas empeñados en que nos tomemos en serio a este género mucho más allá de los medios que se utilicen para hacerlos.

Valoración: 

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